Alicia estaba furiosa, así que decidió llamar a sus padres para contarles todo lo sucedido. Los señores quedaron impresionados; no podían creer lo que escuchaban. Su hija no solo se había atrevido a desafiarlos y a defender a su enemigo, sino que ahora también se desligaba de su sobrino y pretendía mudarse de casa. Se preguntaban qué había pasado con ella, dónde había estado todo ese tiempo, de dónde provenía ese cambio repentino. Pero, sobre todo, querían saber con qué dinero pensaba seguir su