Alicia irrumpió en la sala alzando la voz, incapaz de contener la furia que la consumía.
—Ahora mismo me vas a explicar qué es toda esta ridiculez de la invitación a almorzar o de pasar un fin de semana con ellos. Si mal no recuerdo, ustedes ni siquiera se determinaban. Están buscando acercarse a mi hermana solo para hacerme la guerra, pero no lo permitiré. Ella no será usada por nadie, mucho menos por ustedes.
Todos los presentes la ignoraron como si fuera un insecto molesto, y lo mejor vino c