Después de aquel hermoso momento, Ares tuvo que actuar según el protocolo. Tomó al bebé del pecho de su esposa, quien lo miraba embelesada, y lo llevó al área de neonatología. Sin embargo, no se retiró del lugar; por el contrario, permaneció allí supervisando cada parte de la revisión que realizaría el neonatólogo.
Fue la primera vez que experimentó verdadero terror. Sentía una necesidad inmensa de tomar a su hijo en brazos y sacarlo de allí.
Mientras la doctora hacía su trabajo, el bebé llorab