Quince días habían pasado. Por fin había llegado la hora de comparecer ante el juez para conocer los resultados de la prueba de ADN. Cualquiera pensaría que Ares estaba feliz, pero la verdad era muy distinta. Estaba nervioso. Durante esos días apenas había podido dormir ni comer; la ansiedad lo estaba consumiendo. Y es que, después del último encuentro con Alicia, algunas dudas se habían instalado en su mente.
Aunque sabía muy bien que ella era una manipuladora, no podía negar que existía la po