La consulta de su hija estaba programada temprano, y Valentina lo sabía desde la noche anterior. Había algo distinto en su ánimo, una sensación nueva que la acompañaba desde que abrió los ojos. Se levantó con cuidado y fue a su habitación. Por primera vez desde el parto decidió arreglarse sin apuros.
Su cuerpo ya no estaba inflamado como los primeros días. Aún había señales recientes de la maternidad, pero la ropa comenzaba a quedarle mejor. Eligió una prenda que la favorecía, que caía suave so