El parto...
Esa noche, al llegar a casa, no hablaron demasiado. El cansancio físico y emocional pesaba en cada movimiento. Sin embargo, ninguno de los dos quería estar solo. Por eso se fueron a dormir junto a su hija. La colocaron entre ambos, sintiendo su respiración tranquila, escuchando sus pequeños sonidos al dormir. Necesitaban ese contacto, esa cercanía, esa sensación de familia completa.
La experiencia vivida en el hospital les había dejado una lección profunda. Comprendieron que no podían dar nada