Se agachó para quitarle los zapatos, luego las medias, y terminó de sacar el pantalón de su cuerpo. Cuando lo tuvo completamente desnudo, deslizó sus uñas por sus piernas, de arriba hacia abajo, provocando que Nicolás maldijera entre dientes. Sus manos se cerraban en puños para soportar la deliciosa tortura que su mujer le estaba haciendo. Valentina no quería perder tiempo. Al ver su gran miembro erecto, se dirigió hacia él, dejando pequeños besos y caricias alrededor, pero no era eso lo que de