El grupo nos esperaba. Blackwood hablaba animado, Abigail impecable como siempre, con esa sonrisa de serpiente. Crane estaba a su lado, observando. Mientras nos dirigiamos al casino Vincent tomó la palabra.
El casino era igual de impresionante a todos los que estaban bajo su nombre. El ambiente cambió en cuanto Vincent cruzó la puerta. Me guió entre las mesas, presentándome como si lo hubiera hecho toda la vida. Mi esposa. Dos palabras que en su boca sonaban demasiado naturales.
Aterradoras.