Denayt.
Definitivamente mi vida parecía una montaña rusa, de esas sin frenos, llena de emociones cada vez más horribles. No sabía qué era peor: estar en un crucero con Vincent compartiendo la misma habitación, la misma cama, el mismo espacio… o estar en un barco enorme, rodeada de agua por todos lados, sin posibilidad de escape.
Bueno. Mentía.
Lo peor era estar en el mismo lugar que el cangrejo y la habichuela esa, con los ojos clavados en nosotros. Cualquier paso en falso, por insignificante