Capítulo 90

La oferta era simple; yo ponía la marca, la estructura y el control operativo; ellos ponían capital y rutas exclusivas. Una expansión que me aseguraba influencia real durante los próximos diez años. Pero había una condición no negociable: yo tenía que estar ahí. Querían ver al tipo que decidió no caerse cuando el viejo murió. No aparecer fue leído como debilidad. Y en ese mundo, la debilidad no se perdona. Se cobra con intereses.

Días después, cuando Gabriel estaba más tranquilo volvió a mi oficina como si nada. Demasiado tranquilo. Eso nunca era buena señal. Se dejó caer en la silla frente a mí y me miró.

—Casi nos cuesta el puto imperio —dijo—. Para que lo sepas.

No respondí. Me limité a beber un whisky.

—El inversionista principal es Harrison Blackwood —continuó—. Casado, tiene dos hijos uno de doce y otro de cinco.

Religioso con la familia hasta el punto de dar miedo.

Exhalé despacio.

—¿Y?

Gabriel se inclinó hacia adelante.

—Y ese cabrón no invierte en hombres brillantes. Inviert
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
capítulo anteriorcapítulo siguiente
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP