Me incorporé con la sensación de haber sido atropellada por un camión, retrocedió y pasó otra vez encima por si acaso. Mi razón gritaba.
“Yo puedo con todo”
La realidad; hecha un desastre con patas.
Respiré hondo, junté el poco valor que me quedaba y me levanté para ir al baño. Cuando encendí la luz y me vi en el espejo…
Ay, no…
Susurré con horror y ganas de volver a llorar.
Parecía un pug triste. O un pez globo. O un pug pez globo, sinceramente.
Los ojos hinchados, los párpados casi pega