Vincent.
Decidí apagar el teléfono. Mis amigos los mismos idiotas que un año atrás me convencieron de celebrar mi cumpleaños insistían en repetir la “hazaña”. No había manera. Si algo aprendí de aquella última y absurda celebración fue que nada bueno salía de ese maldito día.
Ese cumpleaños en particular terminó poniéndome el mundo de cabeza. Ese día Denayt llegó a mi vida a descolocar todo.
Empujé las puertas del comedor con la misma indiferencia de siempre, tenía la intención de cenar en s