Capítulo 5.
CONTRATO CON EL ARROGANTE CEO.
Capítulo 5.
Era imposible mantener la calma con alguien tan… Desesperante como esa cosa.
—¡Eres una inútil, no vas a servirme para nada! —mascullé.
Justo en ese momento escuché una voz conocida desde la sala.
—¿Qué son esos gritos, joven Vincent? —era Carmencita, con ese tono familiar y cariñoso.
Se detuvo en la entrada de la cocina, mientras Declan, mi chofer, estaba a su lado en silencio.
Carmen había trabajado para la familia Sinclair durante muchos años,