Yo apenas estaba procesando todo lo que pasó, todas esas cosas que me decía. Una expresión de terror puro se dibujó en mi rostro. Se me heló la sangre y al mismo tiempo, algo caliente y enfermizo se removió en mi vientre. Mi maldita curiosidad, esa perra traicionera, ya estaba susurrando: ¿Cómo serán los otros niveles? ¿Puede haber algo más intenso que lo que acabamos de hacer?
Me quedé congelada, incapaz de responder. Levanté la mirada y vi cómo una sombra oscura cubría sus ojos grises, volvi