Nochebuena.
Carmencita llegó temprano. La saludé con una sonrisa, dispuesta a seguir sus indicaciones. Ella me miró, en ese momento no supe cómo interpretar esa mirada. Me dijo que ella se encargaría de la cena para la noche.
—¿El señor Vini… tendrá invitados? —inquirí con curiosidad.
Ella me regaló una sonrisa y asintió. Era entendible que ella se hiciera cargo de todo. Yo podría arruinar las cosas, ya que ese caballero de hielo era demasiado perfeccionista. Por un lado me sentí aliviada, n