9 de Diciembre.
Un mes. Exactamente el tiempo desde que cometí el estúpido error de viajar a ese maldito pueblo y regresar con… esa cosa a mi casa.
Para la mayoría, diciembre era sinónimo de luces, regalos y alegría. Para mí, no era más que otro mes del calendario, igual de vacío, igual de predecible.
Nunca me gustó la Navidad. En realidad, la detestaba. Nunca quise atesorar recuerdos. No servían de nada. Solo eran tropiezos sentimentales disfrazados de nostalgia. Aprendí a bloquearlos, uno por