CONTRATO CON EL ARROGANTE CEO.
Capítulo 12.
Llegamos a la habitación, no iba a dejar que ese mal momento me arruinara la noche. La mujer que me acompañaba me miraba con ojos llenos de deseo, completamente embobada. Sonreí con arrogancia, me gustaba tener el control total sobre las cosas. Nunca me gustó doblegarme ante nadie. Al contrario, me aseguré de que todos ocuparan el único lugar en el que yo jamás estaría: de rodillas.
Sin decir una palabra, la sujeté con fuerza por la cintura y la arr