CONTRATO CON EL ARROGANTE CEO.
Capítulo 11.
—Perdón señor Vini —susurró—no quería molestarlo… Es que estaba caminando por el jardín y… me perdí…
Eso último lo dijo tan bajito que tuve que leer sus labios. Rodé los ojos con fastidio. Nunca había odiado tanto mi nombre y ella siempre me lo cambiaba, me hacía odiarlo. Ladeé la cabeza a la vez que caminé hacia la parte más baja de la piscina. Una vez más sus ojos la traicionaron; recorrieron mi torso desnudo, ella bajó la mirada. Su rostro se pus