BENDICIÓN LUNAR.
BENDICIÓN LUNAR.
En la habitación, el aire estaba cargado de tensión. Leandro yacía sobre la cama, su pecho subiendo y bajando con el ritmo constante de la vida, un espectáculo que nadie esperaba presenciar de nuevo. El sanador, con sus manos aún extendidas sobre el cuerpo que había regresado de un viaje sin retorno, no encontraba palabras para explicar lo inexplicable.
Lorcan no podía apartar la vista de su hermano, su corazón latiendo al unísono con la incredulidad y la dicha que lo embargab