LARGA VIDA AL ALFA.
LARGA VIDA AL ALFA.
La habitación de Leandro, iluminada por la suave luz de innumerables velas, parecía un santuario dedicado a antiguos rituales de pasión y poder. El aire estaba impregnado con el aroma de las velas aromáticas y la electricidad de la anticipación. El Alfa, ataviado únicamente con su túnica negra, se movía inquieto, su postura era la de un depredador en la cúspide de su dominio, pero también la de un hombre que esperaba con el corazón palpitante a la mujer que había elegido com