C29-NO SE ACUESTA CON MUÑECAS
La mansión estaba en silencio, demasiado para el gusto de Sara. Había regresado porque Mason y Kenyi insistieron en que lo mejor era que ellos se encargaran de Witckoc, que ella debía esperar en casa. Pero la calma no la tranquilizaba, al contrario, la hacía temer lo que esos dos podían llegar a hacer si perdían la cabeza.
Se acarició los labios con la yema de los dedos, recordando el beso con Mason y esto hizo que su corazón se agitara. Ese hombre, el mismo que la