Capítulo 57: El hospital no pudo apagar este incendio.
Ella sonrió, le limpió una lágrima con el pulgar.
—Entonces levántate, rey sin corona. Porque todavía nos queda una guerra que ganar…
pero esta vez la ganamos con pañales y amor en vez de balas.
Viktor besó la palma de su mano.
Luego besó la cabecita de Alexei.
Y por primera vez en su vida, sintió que había ganado de verdad. En el pasillo, Dimitri guardó el anillo en una cajita de terciopelo y sonrió en silencio. El imperio se derrumbaba… pero la familia acababa de nacer.
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