Capítulo 231: Un movimiento en el vientre que se fue y vino.
La habitación permanecía en penumbra, iluminada apenas por la luz tenue de una lámpara encendida en una esquina, lo suficiente para no dejarlos completamente a oscuras, pero tampoco para romper la calma que, poco a poco, iba envolviendo el ambiente.
Sofía no se había movido.
Seguía ahí, cerca de Viktor, con su mano apoyada aún sobre su pecho, sintiendo el ritmo constante de su corazón, ese latido firme que, de alguna manera, siempre lograba tranquilizarla, incluso cuando todo a su alrededor