Capítulo 165: Regalos.
El todoterreno negro regresó a la mansión con el motor casi en susurro, como si el auto mismo supiera que llevaba una sorpresa que no podía anunciarse a gritos. Viktor estacionó en la parte trasera, lejos de las ventanas del jardín donde los niños y las mujeres seguían riendo y armando la mesa del picnic sin haberse dado cuenta nada de nada. Dimitri bajó primero, con la caja de los dulces en una mano y una sonrisa de conspirador que no cabía en su cara.
Carl salió detrás, cargando el arreglo