Capítulo 114: Despedidas y... atrevimiento.
La madrugada en Moscú era fría como un cuchillo, pero dentro del penthouse el calor de la familia lo hacía todo soportable. Eran las cuatro y media cuando todos se levantaron en silencio, como si el ruido pudiera romper el hechizo de esperanza que habían tejido durante la noche.
Doña María, con su delantal puesto y el cabello recogido en un moño apretado, había estado trabajando desde las tres, café fuerte, arepas calientes con queso derretido, huevos revueltos con tomate y cilantro que olían