Capítulo 113: Noche de nervios y susurros rotos.
La noche cayó sobre el penthouse como un manto pesado, cargado de promesas y miedos. Uno a uno, todos se retiraron a sus refugios, Doña María llevó a Ana y a los niños a la habitación grande del fondo. Ana se acurrucó en la cama junto a Alexei y Nikolai, abrazando a los pequeños como si fueran su único ancla en medio del caos. Doña María se quedó velando un rato más, rezando bajito en la penumbra, antes de cerrar los ojos.
Klaus, en cambio, no se fue al apartamento de al lado como solía hacer.