Solo levantaba la vista de la máquina de escribir para fijar sus ojos en la atractiva figura de Marize, quien, vistiendo su acostumbrado short de jean y una blusa de tono rosa, estaba completamente concentrada, frente a su caballete, en la elaboración de una pintura, su mirada yendo del lienzo al paisaje que podía dominar a través del ventanal del estudio.
–¿Crees que me está quedando bien? Es el segundo atardecer que pinto, pero creo que desde tu casa el paisaje es mejor que el que se v