A pesar de la caballerosidad del teniente Williams, Aileen aún no se sentía cómoda. Mientras decidían a cuál de todos los restaurantes entrar, su mente se trasladó a la casa de su vecino. Recordó los pocos pero buenos momentos disfrutados en aquel lugar. Eran su estudio, la sala, e inclusive la cocina, sitios en donde, no solamente había sentido una muy buena energía, sino también donde se había sentido totalmente a gusto. Sería muy difícil llegar a sentir algo similar al lado del policía,