Una presa de pollo con un poco de arroz, más la verdura que no podía faltar, fue el menú preparado por Pablo para su almuerzo. Sus habilidades culinarias estaban progresando y seguramente sería un error tratar de compararlas con las de hace unos años, cuando decidió mudarse a un apartamento en donde no tendría que aguantar los reclamos y las exigencias de absolutamente nadie. Después de siete años, tres diferentes viviendas y tres novias, quienes poco le aportaron con la excepción de algu