“El proceso era lento y perezoso, el sol ecuatorial los castigaba con la fuerza del medio día, pero habían tardado demasiado en llegar, no podrían ausentarse sin antes haber sido testigos de una de las obras más destacadas de la ingeniería moderna. El agua llenaba las esclusas con la misma prisa de un juego de baseball. El buque petrolero parecía querer tocar las paredes del angosto canal a medida que iba ganando altura. Unos minutos más tarde estaría continuando su travesía hacia el Atlá