–Hola, veo que no estás acostumbrado a las altas temperaturas –a unos pocos metros se encontraba sentada la encargada del faro, quien lo saludaba con una enorme sonrisa, tal y como parecía ser su costumbre. Estaba acompañada por una rubia de cabello corto quien no disimulaba sus prominentes cachetes.
–¿Por qué lo dices? –dijo Pablo, acercándose a la mesa de su amiga.
–Preferiste el aire acondicionado del interior… Pero siéntate y compartes con nosotras. Te presento a Lisa –dij