–Hola, veo que no estás acostumbrado a las altas temperaturas –a unos pocos metros se encontraba sentada la encargada del faro, quien lo saludaba con una enorme sonrisa, tal y como parecía ser su costumbre. Estaba acompañada por una rubia de cabello corto quien no disimulaba sus prominentes cachetes.
–¿Por qué lo dices? –dijo Pablo, acercándose a la mesa de su amiga.
–Preferiste el aire acondicionado del interior… Pero siéntate y compartes con nosotras. Te presento a Lisa –dijo ella mientras Pablo tomaba asiento –, una de mis mejores amigas.
–Hola Lisa, gusto en conocerte, soy Pablo Montaña.
–Hola Pablo, Lisa Phillips, ¿cómo vas hoy?
–No me puedo quejar, creo que nadie lo podría hacer viviendo en un sitio como este –dijo él mirando a sus alrededores.
–¿De dónde eres? –preguntó Lisa acercando el pitillo de su limonada a sus delgados labios.
–Vengo de Bogotá, Colombia, llevo pocos días aquí –ya se empezaba a cansar de verse obligado a repe