Capítulo 959
Aquella noche, Luciana no pegó ojo.

Se volteó una y otra vez sin conseguir dormir. Al final, resignada, se levantó, abrió el botiquín de viaje y tomó una pastilla. Bebió un sorbo de agua y volvió a acostarse.

El somnífero hizo efecto rápidamente y, al cabo de unos minutos, se hundió en un sueño turbio y pesado.

***

A Luciana la despertó el timbre del celular al amanecer.

No era la alarma: era una llamada.

—¿Bueno? —atinó a gruñir, todavía entre sueños.

Del otro lado sonó la voz ronca y suave de
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