¿Lo imaginaba o había odio en esos ojos?
Que Luciana lo odiara no era novedad; Alejandro lo supo desde hacía tres años.
Entonces ella lo engañó y lo dejó, convencida de que él encubría a Mónica. Desde que se reencontraron, ninguno mencionó aquel tema; todo quedó guardado… o eso creyó.
—Luciana… —intentó hablar—. Deberíamos…
—Estoy agotada —lo interrumpió. Cerró los ojos, exánime—. Necesito descansar. Me voy abajo.
Se dio vuelta para irse.
—¡Espera! —Alejandro la sujetó de nuevo.
—¿Ya basta, no?