Los nuevos quedaron boquiabiertos: ¿no era Rosa la “cercana” al empresario? Los veteranos, en cambio, recordaron que Luciana había sido su esposa… ¿No estaban divorciados?
—¿Qué haces aquí? —Luciana ladeó la cabeza con una sonrisa tranquila.
—Terminé antes para venir por ti. —Luego bajó la voz—. Oí gritos: ¿todo bien? ¿Alguien te molestó?
¡Como si no necesitara más que su versión! Rosa no pudo soportarlo; los celos la ahogaban:
—¡Nadie la molesta! ¡Ella es la que abusa de su posición e interfier