—Podría continuarlo en el hospital de su localidad.
—¿Y si aparece una complicación posoperatoria? —cortó Luciana—. ¿Quién asume la responsabilidad?
—Eso no sería problema. —Rosa arrugó la frente—. Firmará un alta voluntaria; el riesgo corre por su cuenta.
La voz de Luciana se volvió dura:
—¿Estás oyendo lo que dices? Primero dices que lo compadeces y ahora lo despachas con “bajo su responsabilidad”.
Rosa quiso replicar y el tono subió; los colegas asomados en la puerta no se atrevían a interven