Luciana vio las fotos con absoluta calma.
—No están mal, ¿verdad? Hasta salgo fotogénica. A Alejandro le falta un poquito…
—¿Me estás tomando el pelo? —Los ojos de Martina se abrieron como platos—. ¿Te das cuenta? En menos de una hora todo Muonio sabrá que eres “la mujer de Alejandro”.
—Sí, lo sé.
Dejó el teléfono sobre la mesa; todo ocurría según lo previsto.
—En una hora, ya difundido por Muonio, él mandará bajar la tendencia. Marti, escúchame…
Con voz reposada, Luciana le relató lo sucedido.