Se miraron en silencio, con el corazón latiendo desbocado.
—¿Te gustó? —Alejandro rozó sus dedos por sus labios mientras preguntaba—. ¿Te gustó que te besara?
Luciana estaba atónita, incapaz de responder. ¡Su corazón retumbaba cada vez más fuerte! Al no recibir respuesta, Alejandro volvió a inclinarse para besarla de nuevo. La fragancia de su piel, fresca como cítricos, ¡inundó sus sentidos!
—¡Señor Guzmán!
Una voz masculina desconocida rompió el momento. Luciana reaccionó primero, apartando a A