—Esto… —Martina estaba un poco confundida por la repentina serie de preguntas. Sabía que no debía hablar de la vida personal de Luciana, pero la intensidad de Alejandro era tan abrumadora que no pudo evitar responder.
—Bueno, si lo preguntas así, sí, hubo alguien.
Al escucharla, Alejandro sintió un leve dolor en el pecho. Ese alguien seguramente debía ser el padre del bebé que Luciana esperaba. Sin embargo, manteniendo la compostura, sonrió con calma.
—¿Quién era? ¿Cómo se llamaba?
—Fernando Dom