—Si vamos a revisar tu salud, pensé que sería mejor aprovechar y hacer un examen completo. —Ser su médico particular implicaba algo más que solo tratarle el estómago.
—Ajá —asintió Alejandro, sin mirar el papel—. ¿No es barato, supongo?
Luciana se quedó un momento pensativa.
—Bueno, es cierto que no es tan económico, pero no es nada exagerado —respondió, algo evasiva. Ella había pagado la reserva con su propio dinero, sin intención de reclamárselo a él. Al fin y al cabo, se trataba de un acuerdo