Alejandro le dirigió una mirada indiferente y comentó con un tono desganado:
—Vaya, sí que eres persistente.
—Jeje —Juana no se inmutó y sonrió encantada, con los ojos hechos dos lunas—. ¿“Persistente” es un elogio? ¡Gracias por decirlo!
Alejandro y Sergio se quedaron pasmados. Juana había vivido en el extranjero durante años y su manejo del español no era el mejor. Parecía que, aunque la insultaran, ella lo tomaría como un cumplido.
Reprimiendo las ganas de soltar un suspiro, Alejandro siguió a