Cuando las puertas terminaron de cerrarse, su expresión se transformó por completo y frunció el ceño, sombrío. Entrecerró los ojos mirando la ranura del ascensor. “Es doctora con un título de posgrado; por más que ahora no pueda ejercer, ¿tenía que acabar en este lugar, inclinándose ante la gente?”
—¿Señor Guzmán? —Luisa se fijó en él con cautela—. ¿Pasa algo?
—No, nada —contestó, volviendo la vista hacia ella. La observó unos segundos y, de pronto, comentó—: Por cierto, no te hagas más arreglos