—Por favor, hágase a un lado un momento. —La doctora habló con apremio—. El bebé ya viene.
En ese instante, la prioridad dejó de ser la vista de Luciana. Si el bebé no nacía pronto, podía quedarse sin oxígeno.
—Entendido. —Alejandro dio un paso atrás de inmediato.
—Pero no se aleje demasiado —le advirtió Alondra—. Necesitaremos que corte el cordón umbilical en cuanto salga.
—¡Señora Guzmán, muerda esto! —ordenó la asistente mientras colocaba una toalla estéril en la boca de Luciana—. Ahora empie