—Así es… —Sergio se apresuró a apoyar las palabras de Alejandro—. La policía no encontró a nadie dentro del Porsche.
—Ja… —La risa de Luciana sonó amarga; la tristeza brillaba en su mirada encendida—. ¿Sin nadie al volante? ¿Un auto fantasma? ¿El Porsche se estrelló solo?
—Luciana… —dijo Sergio, tratando de mantener la calma—. Estoy seguro de que la policía investigará y sabremos qué pasó. Solo demos un poco de tiempo…
—¿Más tiempo? —Lo miró con frialdad—. ¿Para qué? ¿Para que la encubran?
—No e