Se refería a dos de las personas más importantes en su vida: uno había fallecido y el otro se debatía entre la vida y la muerte, todo por su causa. Semejantes golpes, uno tras otro, habrían derrumbado a cualquiera.
—Luciana… —Martina la estrechó entre sus brazos con ternura y preocupación.
Justo entonces, se escuchó un grito:
—¡Aquí está! ¡Rápido, el médico! ¡Traigan una camilla!
—¡Fer! —El corazón de Luciana se detuvo por un segundo. Se incorporó con torpeza, queriendo correr hacia él. Martina