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Luciana se sentó en un banco cerca de la entrada y sacó su teléfono para pedir un taxi. Después de lo ocurrido, no podía quedarse más tiempo allí. Sin embargo, justo cuando pensaba que podía irse, el problema volvió a molestarse.
Clara y Mónica la encontraron. Clara se acercó a grandes zancadas y le gritó:
—¡Luciana Herrera! ¡Así que tú eres la maldita zorra que obligó a Alejandro a casarse contigo! ¿No tienes vergüenza? ¡Él es el novio de Mónica!
Luciana se quedó momentáneamente sorprendida