—¿A la clínica de maternidad?… Gracias.
Ricardo regresó a su habitación con el pecho oprimido por esa premonición que no lo dejaba en paz. Sentía que no podía quedarse esperando. Tenía que ver a Luciana. Dejar el hospital así era una locura, pero para él no importaba. Ahora sabía que Mónica no era su hija, así que no tenía nada que defender. Decidió que le contaría a Luciana todo lo que Mónica había hecho, tantas verdades ocultas…
Consciente de que no lo dejarían salir, se cambió de ropa discret