No le sorprendió verla; Mónica era la novia de Alejandro, así que era natural que estuviera allí. Sin embargo, la reacción de Mónica al verla fue como si hubiera visto un fantasma.
—¿Qué haces aquí?
Pero lo que realmente la dejó sin aliento fue el vestido que Luciana llevaba puesto.
¡Era el mismo vestido que había visto en la sala de descanso de Alejandro!
Luciana, sin saber nada de esto, sonrió con indiferencia.
—¿Desde cuándo hay una ley que diga que no puedo estar aquí?
No quería perder más t