Aunque habían quedado en que Clara y Mónica no estarían ese día, ¡ahí estaban las dos!
Luciana frunció el ceño de inmediato. Para colmo, notó que algo pasaba. Ricardo estaba recostado en la cama con muy mala cara, claramente molesto; Clara lucía nerviosa y cuidaba cada uno de sus gestos; mientras que Mónica trataba de calmarlo.
—Papá, por favor, no te alteres. Acabas de salir de una cirugía y el médico advirtió que no debes exaltarte —dijo Mónica con voz conciliadora.
—Sí, es cierto —agregó Clar