—¿Yo? —repitió Luciana, sin entender.
—Sí… —él alzó la barbilla, señalando a la puerta del cuarto—. Escucharte animar a Pedro fue como verte con un aura especial. Estoy seguro de que serás una gran mamá.
Al decirlo, su mirada vagó fugazmente hacia el vientre de Luciana.
Él lo decía sin pensar en dobles intenciones, pero para Luciana significó un golpe en la conciencia. ¿Una buena madre? Aquello la hizo recordar cuánto empeño había puesto Alejandro en demostrar su aceptación hacia el bebé que ell