—¿Vieron un fantasma o qué? —ironizó él, con el rostro serio.
—N-no… —Sergio negó con la cabeza, pero su expresión era la de quien ha visto algo impactante—. Es Luciana… está dormida.
¿Dormida? ¿Acaso era tan grave? ¿Por qué ponían esa cara?
—Pues iré a ver —decidió Alejandro.
—¡Alex! —Sergio lo detuvo sujetándolo del brazo—. Es que… Luciana no está dormida sola.
En ese instante, Alejandro miró con un rabillo del ojo a Salvador, temiendo que la sospecha se confirmara.
—¿Con quién está?
—Con Pedr